domingo, 18 de octubre de 2026

Ruta por las bodegas de Torlengua: Crónica de la actividad.

El pasado día 11, vísperas del Pilar, celebramos una interesante ruta de bodegas organizada por nuestra Asociación. Dado el éxito de la jornada será bueno dejar constancia en este blog, sobre todo de la parte más cultural y etnológica del evento.

La actividad constaba de tres paradas en los barrios bodegueros, incluían la visita a varias bodegas en cada una de las estaciones así como una agradable degustación de aperitivos y buen vino de la Ribera del Duero soriana. Los barrios elegidos fueron los tres con más abundancia de bodegas, el Batán con 27, calle Avellana con 12 y el Pilar con 39 bodegas.

En el inicio de la ruta escuchamos una charla con tres temas y sus respectivos ponentes. Por una parte, se presentó el trabajo de inventariado de las 113 bodegas y 24 lagares, publicado en este blog en 2023 y por otra parte escuchamos una revisión histórica sobre el origen de las bodegas y el cultivo de la viña. A continuación, resumo estas aportaciones del tema histórico.

El origen de nuestras bodegas es incierto, no tenemos ni la más mínima documentación escrita, por tanto, debemos fijarnos en la historia de otros pueblos bodegueros, que si la tienen, como ocurre en la ribera del Duero o en Calatayud y Cariñena.

Parece claro que, al igual que en esos pueblos, la construcción de bodegas se concentró en el último tercio de siglo XIX y el primero del XX coincidiendo curiosamente con la plaga de filoxera en Europa.

La plaga de la filoxera iniciada en Francia en 1863, causó una gran destrucción de viñedos con la consiguiente carencia de vinos y enorme elevación de la demanda. La crisis francesa fue una gran oportunidad para los agricultores españoles que plantaron viñedos y como no, excavaron bodegas y crearon una actividad pujante. La plaga tardó entre 20 y 40 años en llegar a las diferentes regiones de España y nuestra zona fue de las últimas. Cuando por fin llegó la enfermedad, año 1900 en Calatayud o 1905 en Ribera alta del Duero, algunas viñas ya habían cambiado de injerto para ser resistentes y así hubo una continuidad de la producción.

Podríamos pensar que había bodegas anteriores a la crisis de la filoxera, pero en nuestro pueblo no parece posible a tenor de los datos del diccionario geográfico de Pascual Madoz según el cual en 1850 no había registrado viñedo en Torlengua.

También se sacan conclusiones de la observación de la arquitectura y mobiliario de las bodegas. El estilo arquitectónico de las brencadas o fachadas es bastante uniforme al igual que ocurre con la construcción subterránea, no parece corresponder a épocas muy distantes. También las cubas o las puertas de madera tradicionales son muy similares lo que abunda en la teoría de que las bodegas de Torlengua se construyeron en un periodo de tiempo limitado y que al igual que en otras zonas próximas abarcó el final de siglo XIX y principios del XX.

En cuanto a la agricultura de la vid Jesús nos habló de la importancia de la viña en el pueblo que en los años 1960/70 llegó a contar con 150 Has, en su mayoría tierras de baja calidad, lo que aquí llamamos llanos. Eran viñas de uva garnacha en su mayoría, aunque había algo de provechón, cariñena, tempranillo y uva blanca. Eran viñas productivas que podían dar hasta 2500 Kg por Ha lo que da una idea de los miles de litros de vino que se podían elaborar.

En los años 70 también de vendía uva a la industria vinícola, todavía tenemos en la memoria los montones de uvas en la báscula, esperando a ser cargados a mano en el camión, para viajar a lejanos lagares industriales.

La vendimia se realizaba siempre después del Pilar y debía hacerse en pocos días, para evitar desfases en la fermentación, la uva se transportaba en cuebanos de mimbre hasta el lagar donde era pisada, siempre tras la cena buscando la baja temperatura en el proceso.

Para concluir con esta pequeña revisión histórica debemos recordar que durante casi todo el siglo pasado se siguieron plantando algunas viñas nuevas, siendo las últimas en 1975. En esos años llegó la crisis definitiva, la extrema dureza del trabajo del viticultor tradicional no se veía recompensada por el beneficio y por si esto fuera poco, en los años 80 el estado dio ayudas económicas por arrancar las viñas. 

Y así llegamos a 2026 cuando ya solo queda una viña bien cuidada en Torlengua.




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