martes, 4 de julio de 2023

CONCURSO DE FOTOGRAFÍA

La Junta ha convocado el VII concurso de fotografía:

Todos los que queráis participar tenéis que mandarnos/ entregarnos vuestras fotos antes del 8 de agosto 2023. Con las fotografías ganadoras elaboraremos el calendario para el año 2024, si se cuenta con el suficiente material.

   Aquí están las bases

lunes, 19 de junio de 2023

EL REGADIO DE TORLENGUA

El regadio de Torlengua ya no existe, esta es la crónica de un final esperado. En los tiempos de la remolacha cuando funcionaba la Comunidad de Regantes y la vega era fuente de riqueza nadie habría esperado este triste final.
El regadío de Torlengua funcionó durante siglos gracias al generoso caudal de agua que aportaba el río Nágima a los azudes de su ribera, donde se crearon sistemas de regadío más propios de las tierras de Aragón que de Castilla. Las fértiles vegas ayudaban a mantener la economía de subsistencia de estos pueblos que antaño eran más grandes y ricos que los de la meseta soriana.

En los años 80 del siglo pasado llegó la decadencia, el Nágima cada año traía menos agua, las parcelas se quedaban en secano y los árboles morían rápidamente. Los viejos hablaban de periodos de sequía recurrente, más o menos serios, sin embargo, en esta ocasión se ha prolongado demasiado. El río fue mermando su caudal, primero hasta causar la desaparición del preciado regadío y después hasta convertirse en un rio seco cada verano.

En el año 1999 se abandonaron totalmente dos acequias principales, la de la vega y la del otro lado, y por fin, este año de 2023 se ha abandonado la tercera acequia principal que regaba la Vegatilla.

El sistema de regadío era un patrimonio fundamental para el pueblo y como tal debía ser regulado por una normativa específica recogida en un documento de 53 páginas fechado en 1960, en él queda regulado el derecho de riego mediante Ordenanzas y Reglamentos para el Sindicato y Jurado de Riegos. Empieza así:

Artículo 1º. Los propietarios regantes y demás usuarios que tienen derecho al aprovechamiento de las aguas del río Nágima en el término municipal de Torlengua, mediante los azudes de la Morcuera y los Medianiles se constituyen en comunidad de regantes de Torlengua.

En el documento se describe con gran precisión un sistema de regadío que disponía de 7 kilómetros de acequias principales, tres pequeños embalses y un amplio sistema de acequias secundarias que llegaba a regar en total hasta 99.36 hectáreas.

El agua retenida en embalses se aprovechaba para mover dos molinos, el pequeño Molinillo situado en la falda del Cerrillo y el importante Molino de los Frailes donde residió una familia hasta los años 60. La primera energía eléctrica que llegó a las casas de nuestro pueblo se generaba con la fuerza del agua en el Molinillo.

Las primitivas acequias de riego, están excavadas directamente en el terreno sin más soporte, sin embargo hay dos estructuras de ingeniería mas avanzada, son las dos canales que sobrevuelan respectivamente el río y el Barranco del Gato. La primera, que da nombre al paraje de “Las Canales”, es una estructura metálica que cruza el río a 8 metros de altura apoyada sobre dos contrafuertes de sillería de gran calidad. La segunda que da su nombre al lavadero de “La Canal” también es metálica desde los años 70, cuando sustituyó a la antigua hecha de tablones de madera sujetos con herrajes.

En las fincas del sistema de riego había cientos o miles de árboles frutales, manzanos, perales, ciruelos, guindales, nogales y otros especímenes, todos ellos de variedades antiguas. Se regaban muchas hectáreas de cereal, alfalfa, maíz, patatas, hortalizas y todavía quedaba para regar la dehesa en la que pastaban bueyes y caballerías. Durante algunos años se cultivó remolacha con tal éxito que la Azucarera de Terrer construyó una báscula para pesar la mercancía que luego se llevaba en camiones hasta la fábrica.

Una vez más hablamos con nostalgia de lo que hemos perdido, seguramente esta es una responsabilidad que tenemos como asociación cultural, aunque también podemos ser optimistas, quizás mejore el clima y un año de estos reabrimos el azud y ponemos huerto, que es fuente de de salud y reserva de nuestra cultura local.

Documento adjunto: Ordenanzas y Reglamentos de la Comunidad de Regantes de Torlengua, (Libro completo).


Canal de la acequia de la vega sobre el río Nágima

Autor: César Romero,  Amigo de Torlengua

jueves, 4 de mayo de 2023

El MAYO de 2023


Este año el mayo es más pequeño, pero tenemos mayo, eso es lo importante.

Antaño, la longitud y grosor del mayo eran medidas principales a la hora de elegir el chopo propiciatorio, cuanto más grueso y más largo, más fuerza y audacia eran necesarias. En más de una ocasión la desmedida ambición de los mozos ocasionó serios peligros hasta concluir la faena con éxito.

Este año había menos brazos para levantar el mayo así que decidimos talar un árbol algo más delgado de lo habitual, pero resultó ser muy elegante, como siempre.

Los niños también pingaron su mayo infantil, quedará grabado en sus tiernas memorias para toda la vida, esto si que es una apuesta por la persistencia de nuestras costumbres ancestrales.

En definitiva, un año más hemos pingado el mayo y hemos pasado un estupendo día de fiesta con las gentes de nuestro pueblo.

Reportaje fotográfico.






domingo, 11 de septiembre de 2022

REQUIEM POR EL ÚLTIMO OLMO

Algunos árboles tienen algo que les hace merecer una atención especial, puede ser su antigüedad, su envergadura o la particular belleza vegetal según los cánones de la época, que para todo hay modas. El olmo que yo quiero recordar en estas líneas tenía todas esas virtudes y muchas más, era el más viejo, el más alto, el más grueso y el más elegante.

Ya se sabe que los olmos no dan peras, pero a cambio dan la sombra más fresca en el verano y nuestro olmo la daba muy grande, cobijaba al mismo tiempo a los niños que jugábamos incansables y a las madres que a falta de agua corriente fregaban los cacharros en el barranco.

Los gorriones, muy abundantes en aquellos tiempos, pasaban la noche acostados en sus ramas más bajeras y por la mañana celebraban el amanecer piando sin compasión. En las noches tranquilas, en el buen tiempo, nunca faltaba el canto amable y sosegado de algún autillo o alguna lechuza que completaban el permanente concierto de la naturaleza en el aquel pueblo.

Fue por los años 80 cuando llegó la grafiosis, la terrible enfermedad de los olmos grandes que fulminó la vida de nuestro árbol y le dejó desnudo de hojas para siempre. Pero no era un árbol normal, su dura madera se agarró al terreno durante 40 años más, hasta que por fin, en una tarde tranquila de la última primavera se derrumbó sobre el barranco.

El tronco de un árbol bicentenario, de una especie en vías de extinción, último espécimen de los grandes olmos que habitaron nuestra tierra durante siglos, merecía ser trasladado a un lugar adecuado para exponerse como documento botánico e histórico, pero este destino tampoco llegó según lo previsto. A finales de agosto una tormenta descargó agua en el monte como no ocurría hace 12 años y como siempre pasa en estos casos el torrente marrón que descendió por el Barranco del Gato fue descomunal, arrastró el enorme tronco del olmo, que navegó como un barco a la deriva hasta quedar atascado peligrosamente en el puente de piedra.

El viaje desde el puente hasta terreno seguro fue más urgente de lo previsto y el viejo tronco ya descansa en la entrada de Torlengua sin más peligro y bien expuesto.

Como diría Machado no se convertirá en melena de campana, lanza de carro o yudo de carreta, pero el último exponente de los grandes olmos en nuestra tierra seguirá presente algunas décadas más, hasta ser devorado por el clima.

César Romero

Amigo de Torlengua


Fotografía aérea aproximadamente de 1950  (Catastro)


jueves, 25 de agosto de 2022

Retomando el camino

Nuestra asociación recupera la actividad tras dos años de letargo pandémico, el sábado pasado hicimos la tradicional caminata hasta el monte y como siempre disfrutamos de un magnífico almuerzo.

La parte negativa de este año es que los amigos de Mazaterón no pudieron acompañarnos por varias circunstancias, esperemos que el año que viene si que vuelvan a estar con nosotros.

En este enlace podéis ver las fotos y un pequeño montaje de Antonio Morón.

En nuestra excursión vimos los parajes esteparios y casi anónimos, con ojos de urbanitas acomodados no como los conocieron nuestros abuelos, para ellos cada paraje tenía nombre propio y utilidad específica, era el sustento de las familias. 

El barranco, en la Cañada Honda, producía arena de calidad para construcción además de ser abrevadero perenne para los ganados, sin embargo, actualmente está intransitable por la maleza y escasea la arena por la falta de barrancadas. Más arriba pasamos por el Llano Concejo, donde ahora se plantan encinas truferas, antes había viñas de uva garnacha que daban alimento y vino a los torlengüinos. 

Antes de entrar al monte, en el hoyo del Manso, vimos los viejos chopos, últimos testigos de que allí abundaba el agua, era el último oasis antes de entrar en terreno montañoso. Ya dentro del monte comprobamos que el chaparral resiste la seguía y sigue frondoso, quizás demasiado frondoso. En otros tiempos el monte aportaba todo el combustible necesario para 100 familias y para los 12 meses del año, era tan valioso como las centrales energéticas modernas y como tal requería la contratación de un guarda de leñas para vigilar el tesoro.

No vimos rebaños de ovejas que antaño fueron la mitad de la economía de Torlengua, el ganado era tan importante que requería para su protección hasta 70 corrales de campo en el término municipal. Las ovejas y cabras además de elemento económico eran esenciales en la limpieza de los campos, su ausencia ha hecho que los lugares más interesantes del pueblo como son el rio o todos los barrancos se hayan convertido en brozales espesos donde no crece vegetación fresca desde hace años, los animales no obtienen pasto y da miedo que un año de estos se produzca algún incendio.

Los que fuimos testigos directos de aquellos paisajes de vida de sostenible bebemos dar testimonio a las nuevas generaciones y más en los tiempos que corren.

lunes, 29 de marzo de 2021

Despedida a Antonio Díez, un socio ejemplar.

 Hoy ha fallecido Antonio Díez López, Amigo de Torlengua y de todos nosotros.

Perdemos a un fundador de nuestra asociación, como legado nos queda su recuerdo, su ejemplo y su labor de socio entusiasta durante todos estos años.

Antonio estuvo en el equipo fundador desde que la Asociación solo era una idea y participó muy activamente hasta conseguir hacer de aquel proyecto una realidad. 

Desde entonces ha caminado junto a nosotros en muchas excursiones a los lugares míticos de nuestro pueblo, siempre en amigable conversación sobre nuestra historia y nuestras costumbres. De historia nos hablaba en la Granja, en el Teleclub o en la caminata hasta el monte y de forma especial en las primeras exposiciones que se organizaron por la asociación. Hace ya más de 10 años, en agosto de 2010 puso todo su empeño en hacer la primera gran exposición llamada “El trabajo del campo en los años 50” que fue un gran éxito y mostró el camino a seguir.

Hoy le dedicamos nuestro sentido homenaje.

Antonio, te recordaremos siempre.



viernes, 30 de agosto de 2019

PEIRONES DE TORLENGUA


Peirón de San Isidro
Los peirones han formado parte del paisaje de Torlengua desde siempre, han estado ahí recibiendo al que viene y despidiendo al que se va por los 3 principales caminos que nos comunican con el mundo. A pesar de que esta acepción no se encuentra en el diccionario de la RAE, explicar lo que es un peirón para los que hemos nacido aquí puede resultar tan simple como explicar lo que es la fuente o el puente de río. Los peirones tienen origen ancestral, seguramente pagano pero el devenir de los tiempos les dio una función religiosa al ser soporte material de santos y vírgenes adorados por el pueblo. El sentimiento religioso, tan importante para nuestros mayores, les atribuía un efecto protector para cosechas, ganados, labradores, pastores  y cualquier cristiano con buena fe que se encomendase a ellos en el camino.

Si investigamos el significado de peirón en las fuentes bibliográficas más respetables vamos a encontrar una afirmación del concepto que tenemos en nuestro pueblo. Los peirones, tal como se denominan en Aragón se pueden llamar también pairones o cruces de término en otros lugares de España, son pilares construidos de piedra o ladrillo con una hornacina en lo alto en la que se  alberga la imagen de un santo o virgen y se  remata en una cruz. Tienen doble funcionalidad, por una parte señalan puntos clave en los caminos y por otra ofrecen protección a los campos, a los ganados y a los caminantes ante los peligros del viaje.

San Gregorio
Torlengua tiene cuatro peirones, en la entrada por la carretera está San Isidro, patrón de los labradores, hasta hace pocos años, cada 15 de mayo íbamos en procesión con cruces y pendones para que el sacerdote hiciera la bendición de los campos y para rogar al santo la protección de la frágil cosecha en primavera. En el camino de Deza tenemos a San Pascual, protector de los pastores y en el camino de Serón a San Gregorio. Podríamos decir que el patrimonio arquitectónico religioso de Terlengua está formado por Iglesia, dos ermitas y cuatro humildes peirones.
Este año 2019 la Asociación Cultural ha reconstruido el cuarto peirón, el de la Virgen del Carmen, que estaba destruido y abandonado desde hace décadas en la entrada del pueblo. El peirón del Carmen está formado por 3 bloques de piedra tallada, el superior contiene la hornacina todavía vacía. Curiosamente en la parte posterior tiene un esbozo de hornacina que le permitiría tener una segunda imagen, cosa frecuente en otros lugares, pero que por alguna razón el artesano no la concluyó. 
Cuando termine la obra con la colocación de la imagen de la Virgen y la cruz de hierro tendremos un magnífico peirón de piedra, probablemente el más antiguo de todos.

El resto de peirones también necesitaban un poco de mimo. Los voluntariosos amigos de Torlengua, han hecho reparaciones en la estructura de los peirones, los han pintado e incluso se ha restaurado la imagen de San Gregorio que ya estaba un tanto envejecida. En los siguientes enlaces podéis ver imágenes de la restauración y el estado actual de todos los peirones: San Isidro, San Pascual, San Gregorio y el de la Virgen del Carmen.

Mas abajo, en comentario, nuestra experta enarte sacro Carmen Pérez, nos añade una excelente descripción de la arquitectura y significado de estos monumentos.


Peirón se San Gregorio
Peirón de San Pascual
Peirón del Carmen
Peirón de San Isidro